La Beca Generación del Bicentenario entró en una zona de incertidumbre tras la confirmación del Ministerio de Educación de que no abrirá convocatoria en 2026. La decisión responde a una reingeniería de Pronabec, el programa estatal responsable de administrar becas y créditos educativos. Más de 300 jóvenes peruanos que ya habían sido admitidos en universidades del extranjero y esperaban el financiamiento estatal para continuar posgrados ahora enfrentan la incertidumbre sobre cómo solventarán sus estudios.

El Minedu justificó la medida argumentando que el programa atraviesa una etapa de reorganización interna para optimizar el uso de recursos públicos y garantizar la continuidad de los 283 beneficiarios actuales que cursan estudios en el extranjero. Sin embargo, el argumento no ha cerrado la discusión. El exministro de Educación Ricardo Cuenca señaló que el principal problema fue la existencia de mensajes contradictorios desde el propio Estado: primero se habló de falta de presupuesto, luego de una reingeniería del programa. Esa inconsistencia genera dudas sobre si existe una explicación única y transparente de la decisión.

La exdirectora de Pronabec, Alexandra Ames, también cuestionó el enfoque oficial. Señaló que una reingeniería debería mejorar procesos y fortalecer el alcance de la política pública, no dejar fuera a postulantes ya avanzados. Además, afirmó que el argumento de falta de recursos no sería consistente con la programación presupuestal que ya existía para el programa.

La beca de posgrado requiere que los postulantes obtengan primero carta de aceptación de una universidad de alto nivel incluida en la lista aprobada por el programa, para luego acceder al financiamiento estatal. Se trata de un proceso largo, exigente y costoso. Los más de 300 jóvenes que esperaban acceso al beneficio ya habían cumplido ese requisito previo, invirtiendo meses o incluso años en sus postulaciones.

Cuenca estimó que la posibilidad de que estos estudiantes accedan finalmente a la beca es prácticamente nula sin una decisión extraordinaria. Al tratarse de una beca de posgrado, los jóvenes ya habían cumplido con la admisión previa, pero la ausencia de convocatoria activa les impide completar el siguiente paso.

El Gobierno no ha presentado un cronograma oficial para una eventual nueva convocatoria ni ha detallado los alcances reales de la reingeniería de Pronabec. Ese silencio mantiene en suspenso a los postulantes y alimenta la preocupación de universidades, familias y jóvenes que veían en esta beca una puerta de acceso a estudios de excelencia en el extranjero.