Comercios especializados en Mar del Plata registran un incremento significativo en la demanda de productos analógicos entre jóvenes de 15 a 30 años. Disquerías y laboratorios fotográficos reportan un crecimiento de tres veces en las ventas de vinilos, cassettes, cámaras antiguas y rollos fotográficos, un fenómeno que contrasta con la predominancia de la tecnología digital en la vida cotidiana.

Eduardo, propietario de Compacto Disquería Retro, señaló que durante el verano notó un aumento notable de interés entre adolescentes y jóvenes de 15 a 25 años por el mundo del vinilo. Indicó que las ventas se triplicaron y atribuyó el impulso inicial a la comercialización de tocadiscos modernos de bajo costo que permiten conexión USB, tras lo cual muchos compradores avanzan hacia equipos más sofisticados. El comerciante precisó que su local, antes dedicado a múltiples productos, ahora se especializa en CD, vinilos y cassettes, siendo estos últimos particularmente demandados entre los jóvenes.

Desde el laboratorio fotográfico ProLab, Ariel confirmó un aumento notable en los últimos 10 meses en el consumo de rollos 35 mm e impresión de fotos. Señaló que la frecuencia de revelado pasó de una vez por semana a cada tres días. Observó que los jóvenes entre 20 y 30 años predominan en la demanda de fotos reveladas, mientras que adolescentes eligen cámaras digitales compactas.

Martín, de Planet Music, coincidió en que existe un nuevo público conformado por adolescentes y jóvenes comprando vinilos y CD. Explicó que la industria discográfica ha promovido las ventajas del formato analógico, destacando que el sonido de alta fidelidad difiere significativamente del digital.

Jóvenes consultados expresaron motivaciones diversas. Agostina, de 28 años, valora la autenticidad y la imperfección de la fotografía analógica, así como la experiencia de esperar el revelado. Florencia, de 23, utiliza tocadiscos desde hace tres años buscando conectar con música física. Paloma, de 24, aprecia la posibilidad de configuración manual y la tangibilidad de los resultados.

La socióloga Valentina Puleo caracterizó este fenómeno como una respuesta cultural a la sobreestimulación digital. Definió la tendencia como un rechazo a la lógica de la inmediatez y la optimización constante, más que como una moda pasajera, reflejando una necesidad latente de desaceleración y mayor conexión con lo concreto y tangible.