El sector hotelero estadounidense enfrenta un escenario desalentador en vísperas del Mundial. Según un relevamiento de la Asociación Estadounidense de Hoteles y Alojamiento (AHLA), casi el 80% de los establecimientos en las 11 ciudades sede reportan niveles de ocupación inferiores a las previsiones. Las reservas permanecen en números similares a los de cualquier verano convencional, lejos del estallido de demanda que se esperaba.

La preocupación atraviesa al sector, que realizó inversiones millonarias para recibir el flujo masivo de turistas internacionales. Las proyecciones impulsadas por la FIFA presentaban al torneo como un motor económico sin precedentes para la región. Sin embargo, el desempeño actual contrasta fuertemente con esas expectativas iniciales.

Consultoras internacionales como Oxford Economics arrojaron luz sobre el fenómeno. El crecimiento económico se concentra principalmente en ocio y gastronomía. No se detectó un impacto significativo en la generación de nuevo empleo estable, ni la economía general de las ciudades sede muestra el salto vaticinado en los informes preliminares.

Los especialistas identifican varias causas para esta falta de reservas masivas. Los altos costos de vida en Estados Unidos y el aumento de las tarifas aéreas internacionales habrían desalentado a los turistas de estadías prolongadas. El sector mantiene la esperanza de una ola de reservas de último minuto, aunque las estadísticas actuales sugieren un balance más austero que el prometido para la industria del alojamiento.