El Instituto Politécnico Nacional (IPN) y la Universidad Queen Mary de Londres llegaron a un acuerdo el 30 de abril para resolver los pagos pendientes de becas a estudiantes mexicanos de posgrado en el Reino Unido. La reunión virtual entre Arturo Reyes Sandoval, director general del IPN, y Colin Bailey, presidente y director de Queen Mary, marcó un punto de inflexión en una crisis financiera que lleva meses golpeando al instituto mexicano.

Como parte de la solución, Reyes Sandoval anunció que el Patronato Corazón Guinda y Blanco A.C., vinculado al IPN, jugará un papel central en canalizar recursos y formalizar la ayuda a los becarios en el extranjero. El director general presentó el acuerdo ante el Consejo General Consultivo del Instituto. Colin Bailey ratificó durante el encuentro la disposición de Queen Mary para "apoyar y considerar opciones para su educación". La Embajada de México en el Reino Unido participó en la negociación. Reyes Sandoval señaló que en los próximos días se definirán los detalles legales del pacto entre ambas instituciones.

La crisis que llevó a este acuerdo tiene raíces profundas. Desde marzo de 2026, el Politécnico enfrenta una quiebra financiera que provocó suspensiones de servicios esenciales como internet, además de retrasos en el pago de sueldos, becas y apoyos económicos. El monto en disputa asciende a 200 millones de pesos, fondos destinados precisamente al programa conjunto con Queen Mary.

El 11 de julio de 2025, el IPN formalizó el desacuerdo con la Fundación Politécnico A.C., alegando falta de poder de decisión y supervisión sobre los recursos. Como respuesta, la administración anunció la ruptura de relaciones con esa fundación y la creación de una nueva asociación civil para manejar aportaciones voluntarias bajo control directo del Politécnico.

La situación generó protestas estudiantiles. El 16 de abril, alumnas y alumnos del Politécnico se movilizaron en las instalaciones de Canal Once tras acuerdos tomados en asambleas. Durante la protesta, expusieron un pliego petitorio que incluye renovación de equipo, abastecimiento de insumos en laboratorios, mejora del transporte interno y atención al deterioro de la calidad académica. Una de las demandas más directas fue la renuncia del propio Reyes Sandoval.