Julián Álvarez quedó tendido en el campo de juego con evidentes signos de dolor poco después de convertir su gol número 25 en la Champions League, en un parcial de 1-1. El incidente encendió las alarmas tanto en el estadio como entre los seguidores del equipo, que aguardaron noticias sobre su estado físico.

Un día después del encuentro de semifinales, se confirmó que el atacante argentino sufrió una torcedura en el tobillo izquierdo. Álvarez solicitó su cambio inmediato al banco técnico tras la lesión, lo que generó inquietud no solo por la continuidad de la serie ante Arsenal, sino también por la proximidad de compromisos internacionales de importancia.

La situación del jugador revistió particular gravedad dada la coyuntura deportiva en la que se produce la lesión, con definiciones de alto nivel pendientes para su club.