La presión compradora institucional sobre bitcoin ha resurgido con intensidad durante abril de 2026 después de un período de debilidad que se extendió desde finales de marzo. El cambio de tendencia se evidencia en el comportamiento del Índice Premium de Coinbase, una métrica que calcula la diferencia de precio entre la plataforma estadounidense Coinbase y Binance, ponderada por volumen de operaciones. Cuando el valor en Coinbase resulta superior, el indicador se torna positivo, señalizando que grandes operadores están dispuestos a pagar un sobreprecio en Estados Unidos para adquirir el activo.

El punto de inflexión ocurrió el 9 de abril, según análisis del especialista Darkfost. A partir de mediados de abril, el indicador ha mostrado una predominancia de valores positivos, reflejando que la actividad de compra institucional está impulsando el precio al alza. "Esto sugiere que la actividad de compra institucional está impulsando el precio más alto en relación con el flujo más impulsado por minoristas en Binance", explicó el analista. El índice filtra las transacciones pequeñas para enfocarse en operaciones de gran envergadura, permitiendo distinguir el movimiento de ballenas e inversores institucionales frente a operadores minoristas.

Los fondos cotizados en bolsa (ETF) de bitcoin al contado en Estados Unidos han protagonizado gran parte de este flujo. Entre el 14 y 24 de abril registraron nueve días consecutivos de entradas de capital, acumulando ingresos totales por 2.114 millones de dólares. Strategy, la empresa con la mayor reserva corporativa de bitcoin en el mundo, intensificó su ritmo de compras al adquirir 34.164 BTC la semana anterior, elevando su tesorería total a 815.061 BTC.

Bitcoin cotiza actualmente cerca de los 77.000 dólares, reflejando una suba cercana al 10% en el último mes que coincide con el aumento del flujo institucional. Sin embargo, el analista Knox Ridley mantiene una postura cautelosa. Advirtió que cualquier repunte en las próximas semanas "está condenado a fracasar antes de alcanzar la zona de los 116.000 dólares", fundamentando su escepticismo en las condiciones macroeconómicas actuales. Señaló además que un descenso por debajo de los 62.500 dólares podría desencadenar una caída hacia los 55.000 o 40.000 dólares.

Pese a las advertencias, los defensores de la tendencia actual sostienen que el respaldo institucional ofrece una base sólida para la continuidad del movimiento alcista. Darkfost concluyó que "cuando las tendencias alcistas están respaldadas por este tipo de demanda, tienden a volverse más sostenibles".