El próximo 26 de abril de 2026, Urano ingresará definitivamente en Géminis, donde permanecerá durante siete años hasta 2033. Según la astróloga Beatriz Leveratto, este tránsito marcará el comienzo de un período de transformaciones profundas en los planos mental, comunicacional y tecnológico, con efectos directos en los vínculos, el trabajo y la vida cotidiana.

Urano es un planeta de órbita lenta que tarda 84 años en completar su vuelta alrededor del Sol. Al atravesar los doce signos del zodíaco, permanece aproximadamente siete años en cada uno. Desde 2018 transita Tauro, signo vinculado a la materia, los bienes y la economía. En astrología, Urano simboliza lo disruptivo, la creatividad, la innovación y la tecnología, mientras que Géminis rige la comunicación, el pensamiento y los vínculos fraternos.

Para proyectar lo que puede ocurrir, Leveratto sugiere observar el último tránsito de Urano por Géminis, que tuvo lugar entre 1941 y 1949, durante la Segunda Guerra Mundial. En ese período se registraron avances decisivos en comunicación y tecnología: radares, técnicas de cifrado, modernización de la aviación y los primeros aviones a reacción. También se masificaron la radio y la televisión, surgieron los primeros programas televisivos y publicidades, y aparecieron las primeras computadoras. Simultáneamente, se produjeron cambios sociales profundos, como el ingreso masivo de mujeres al trabajo industrial.

De cara al nuevo ciclo que se inicia en 2026, Leveratto anticipa una expansión aún mayor de la inteligencia artificial, la robótica y las energías renovables. Advierte también sobre una transformación profunda en el sistema educativo, con énfasis en la flexibilidad mental, el trabajo colaborativo y el pensamiento crítico. En lo comunicacional, prevé la aparición de nuevas plataformas informativas descentralizadas y herramientas lingüísticas innovadoras.

Leveratto caracteriza este período como "un salto cuántico en la conciencia humana" que pondrá a prueba especialmente a las personalidades más rígidas. Advierte que el desafío será gestionar la aceleración mental, el estrés y la sobrecarga de información, recomendando actividades que generen calma.