Un estudio de cinco años realizado en Sierra Leona y publicado por Nature documentó un fenómeno que frecuentemente se especulaba pero rara vez se probaba: la cooperación en grupos se debilita gradualmente incluso en contextos donde todo funciona bien. Los investigadores analizaron 7.108 prestatarios organizados en 1.589 grupos de la institución de microfinanzas BRAC Sierra Leone. A través de 47.931 registros de pagos y 73 entrevistas en profundidad, el equipo identificó un patrón consistente que desafía las suposiciones convencionales sobre el trabajo colectivo.

El hallazgo central es que la erosión motivacional, no los incentivos materiales, impulsa el debilitamiento de la solidaridad. Cuando comienza cada ciclo de préstamo grupal, los niveles de colaboración son altos. Pero conforme avanzan los meses, aunque los incentivos económicos y las normas comunitarias permanecen estables, la cooperación cae progresivamente. Según el equipo de investigación, "las tasas de cooperación son inicialmente altas, pero disminuyen de manera constante debido a una menor motivación y esfuerzo de los miembros".

El análisis reveló un ciclo recurrente: cuando se formaliza la renovación de responsabilidades al cierre de cada préstamo, hay un pequeño repunte en la cooperación. Sin embargo, el descenso es cada vez más brusco en los ciclos siguientes, evidenciando factores de naturaleza psicológica más que material.

La confianza inicial se diluye progresivamente. Los miembros mantienen sus cuotas personales, pero lo que decae aceleradamente es la disposición al apoyo mutuo: esa voluntad informal de cubrir la cuota ajena ante una emergencia. Un participante lo expresó claramente: "Al principio todos estamos emocionados y nos ayudamos mucho, pero con el tiempo cada quien piensa más en sí mismo y menos en los demás".

Los investigadores concluyen que la cooperación grupal no es un estado permanente. Requiere intervenciones explícitas, liderazgo eficaz y recordatorios regulares para evitar el desgaste. Sin renovaciones explícitas del compromiso, incluso los incentivos fuertes pierden efectividad. La durabilidad de la cooperación demanda no solo diseñar incentivos materiales adecuados, sino reforzar periódicamente el sentido de pertenencia y las responsabilidades compartidas.