Un informe del think tank Insight 21, dependiente de la Universidad Siglo 21, reveló un panorama de transformación laboral con resultados contradictorios en Argentina. El estudio, que analizó 400 empresas de distintos sectores, muestra que el 39,3% planea aumentar su personal en los próximos tres años, mientras que el 37% mantendría su dotación actual. No obstante, en empresas de gran tamaño, más de un tercio anticipa reducciones de personal relacionadas con la automatización.
Según el relevamiento, el mercado laboral transita una etapa caracterizada por la coexistencia de trabajadores humanos y sistemas inteligentes, dando origen a modelos híbridos y a la aparición de "empleados digitales". Andrés Pallaro, director del Observatorio del Futuro, señaló que esta transformación modifica no solo las tareas específicas, sino la definición misma del empleo. En ese sentido, indicó que la creación de nuevos roles dependerá de la capacidad organizacional para desarrollar inteligencia colectiva.
Un aspecto preocupante del informe es la desconexión entre la adopción tecnológica y la gestión de recursos humanos. El 64% de las organizaciones reconoce no contar con estrategias definidas para incorporar inteligencia artificial en sus procesos. A esto se suma la limitada comunicación: solo el 8,3% posee espacios formales para debatir estos cambios, mientras que un 25% lo realiza de forma esporádica. Esta falta de planificación genera incertidumbre generalizada entre los colaboradores.
El estudio también documenta el impacto emocional: el miedo predomina en un 14,3% de los casos, y más del 20% de los directivos no identifica correctamente el estado anímico de sus equipos. Sin embargo, las compañías que establecen canales de diálogo y participación logran revertir esta tendencia, alcanzando un 48,5% de entusiasmo hacia las nuevas tecnologías.
Insight 21 concluye que la transformación digital requiere un cambio cultural profundo más allá de la incorporación de herramientas. La gestión del talento, la comunicación interna y el liderazgo emergen como factores determinantes para que la inteligencia artificial cese de percibirse como amenaza y se reconozca como oportunidad. El desafío central será integrar estratégicamente tecnología y capital humano, potenciando productividad y desarrollo profesional.