La Feria Internacional del Libro de Buenos Aires fue escenario esta semana de una doble presencia del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad. Las juezas Inés Weinberg y Marcela De Langhe participaron de actividades académicas en el encuentro cultural que se desarrolla desde el 23 de abril en La Rural, trazando un diagnóstico compartido sobre los desafíos estructurales que enfrenta la justicia.

Inés Mónica Weinberg, presidenta del TSJ porteño, fue invitada por el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe para integrar el panel "Instituciones, justicia y calidad del Estado". En su exposición, abordó sin rodeos la crítica ciudadana al sistema judicial: la demora en los expedientes. "Pasan años desde que un ciudadano inicia una causa hasta que llega la sentencia de primera instancia", señaló, describiendo el largo recorrido que sigue un caso a través de recursos e instancias superiores. Identificó las vacantes judiciales, hoy del orden del 50%, como uno de los factores estructurales que genera esa dilación.

Frente al diagnóstico, Weinberg planteó una perspectiva de solución. Una vez cubiertas esas vacantes, argumentó que la inteligencia artificial "va a ser de enorme ayuda en la agilización del proceso judicial, para llegar más rápido a las sentencias adoptando estándares que faciliten todos los procedimientos". Para ella, la tecnología no reemplaza sino que potencia la función judicial en un contexto donde la sobrecarga de trabajo es uno de los principales obstáculos para una justicia oportuna. Cerró su intervención con una reflexión sobre la percepción social: "A la justicia se la critica más por lo que no decide, que por lo que efectivamente decide".

En paralelo, la jueza Marcela De Langhe participó de la presentación del libro Dictámenes penales del Ministerio Público Fiscal ante el Tribunal Superior de Justicia en la Sala Alfonsina Storni. De Langhe encuadró la publicación como algo más que una compilación técnica: una "forma de rendición de cuentas ante la sociedad" que permite explicar el trabajo cotidiano del sistema de justicia. Destacó que iniciativas de este tipo contribuyen a perfilar una justicia "más cercana, más accesible y más comprometida con la circulación pública del conocimiento jurídico". También reivindicó el valor de los dictámenes fiscales como herramientas de deliberación judicial que trascienden el expediente individual y contribuyen a la construcción de criterios y políticas judiciales. Subrayó, finalmente, la centralidad del diálogo institucional para generar acuerdos y "disensos fundados, capaces de enriquecer, profundizar y mejorar la función judicial".