Kubota Corporation comenzó en 1890 como un pequeño taller de fabricación de cañerías de hierro en Osaka, Japón, en respuesta a la necesidad urgente de garantizar agua potable en ciudades en expansión. Su fundador, Gonshiro Kubota, construyó desde ese inicio industrial una trayectoria que durante décadas se mantuvo alejada de la agricultura. El giro hacia la maquinaria agrícola llegó después de la Segunda Guerra Mundial, cuando Japón necesitaba reconstruir su economía y asegurar la producción de alimentos. La compañía identificó un nicho claro en equipos compactos, eficientes y adaptados a explotaciones intensivas, lo que la posicionó como referente en tractores pequeños, cosechadoras de arroz y motores de baja cilindrada.

Desde los años 70, Kubota expandió su presencia hacia Estados Unidos y Europa, ocupando segmentos poco cubiertos por grandes fabricantes. Hoy, la estructura del grupo pivota sobre tres negocios principales: maquinaria agrícola como eje central, una división de construcción y motores industriales con miniexcavadoras y motores diésel, y un negocio histórico de sistemas de tratamiento e infraestructura sanitaria. En el ejercicio 2025, la empresa registró ingresos por 20.100 millones de dólares, de los cuales la maquinaria agrícola concentró aproximadamente 13.300 millones, mientras que la maquinaria de construcción aportó 4.100 millones y el segmento de agua y ambiente sumó cerca de 2.500 millones.

Un elemento distintivo de su modelo es el financiamiento a clientes. Kubota mantiene créditos por 14.800 millones de dólares, estrategia que facilita la compra de maquinaria aunque aumenta la exposición financiera en contextos de tasas elevadas. Geográficamente, el negocio está concentrado en mercados desarrollados. Norteamérica lidera con 8.000 millones de dólares aunque con caída en el último año, mientras que Japón alcanzó 2.300 millones impulsado por mayores ingresos agrícolas. Europa se ubica en torno a 2.300 millones y Asia aporta 4.800 millones, con India como uno de los motores de crecimiento gracias a dinamismo económico e incentivos fiscales.

En América Latina, la operación de Kubota todavía tiene un rol menor y no aparece desagregada en el balance. En Argentina, la empresa canaliza su presencia a través de Mojón Uno S.A., distribuidor exclusivo con sede en San Francisco, Córdoba, que ostenta la representación desde 2017. El modelo replica la lógica internacional: la corporación aporta tecnología y productos mientras el socio local gestiona comercialización, servicio técnico y red de concesionarios. Kubota no busca competir en el segmento de grandes tractores pampeanos, sino en nichos específicos como economías regionales, producciones intensivas, mantenimiento de espacios verdes, usos municipales y ganadería. Ha incorporado además equipos especializados como pulverizadoras para viñedos y frutales con tecnología de aplicación de precisión. Con centros de distribución en Córdoba, Buenos Aires y Cuyo, la participación local aún es acotada, pero la empresa construye una base operativa para crecer de manera sostenida.