Xavier Gómez-Batiste, catedrático de Medicina Paliativa y una de las figuras más influyentes en la expansión de los cuidados paliativos en España, sostiene que las personas con visión positiva, sentido del humor y capacidad de resiliencia tienen más facilidad para afrontar el final de la vida. Esta conclusión surge de décadas de experiencia acompañando a enfermos en situaciones de vulnerabilidad extrema.
Tras explorar las condiciones que permiten una mejor adaptación ante la muerte, Gómez-Batiste identificó cuatro factores fundamentales. El primero es el apoyo de quienes más se aman. El segundo, las creencias de cualquier tipo —convicciones y una vida con sentido— que refuerzan la resiliencia. El tercero, el control de los síntomas, ya que el dolor intenso o la disnea dificultan la aceptación. El cuarto, el legado personal, profesional, familiar o social que permite cerrar asuntos pendientes.
A estos se suman otros elementos complementarios. Contar con un equipo de atención primaria y domiciliaria de cuidados paliativos coordinados resulta determinante. También importan factores personales como una visión positiva de la vida, el afrontamiento resiliente de adversidades y el humor. Gómez-Batiste subraya que estos aspectos no se improvisan en una semana: requieren inversión deliberada a lo largo del tiempo en relaciones, valores y preparación del legado.
Su trayectoria profesional comenzó en la infancia, acompañando a su padre, médico humanista, en visitas a domicilio. A los 15 años ya tenía clara su vocación de aliviar el sufrimiento. Tras especializarse en oncología, descubrió en Inglaterra el concepto de cuidados paliativos en 1985 e impulsó su desarrollo en España. Fue director del programa de cuidados paliativos de la Organización Mundial de la Salud y actualmente dirige el Programa para la Atención Integral de Personas con enfermedades avanzadas de Fundación La Caixa.
Sobre la sanidad pública, Gómez-Batiste advierte que existe variabilidad territorial según comunidades autónomas. Señala que aproximadamente el 15% de la población española tiene necesidades de atención paliativa, mientras que dentro del grupo de cronicidad compleja —el 5% de la población— hay personas especialmente vulnerables. Considera que la atención paliativa debe ser reconocida como derecho humano fundamental mediante ley.
El médico enfatiza que la sociedad debe convertirse en una "sociedad cuidadora" capaz de abordar naturalmente el tema de la muerte, reducir la soledad no deseada y fortalecer el voluntariado. Incluso en institutos de educación media, trabajar con adolescentes sobre el final de la vida ha generado resultados positivos, asegura.
Respecto a su futuro profesional, Gómez-Batiste anticipa un retiro gradual. Reconoce la importancia de delegar en equipos competentes para asegurar la continuidad del legado construido. Considera que, como en una carrera de relevos, la atención paliativa debe trascender los individuos y convertirse en una empresa colectiva que perdure.

