Roberto Ramírez volvió a ser la figura defensiva de Godoy Cruz Antonio Tomba en el partido ante Club Atlético Colón, sosteniendo al equipo con intervenciones decisivas cuando más lo necesitaba. El arquero fue clave en los momentos de mayor vulnerabilidad, evitando que el rival aprovechara los espacios que dejaba el local.

A diez minutos del final, cuando el partido parecía escaparse, Toledo quedó con la ocasión más clara para marcar. Fue allí donde Ramírez apareció con una atajada fundamental que evitó la caída. La escena se repitió en términos similares en un enfrentamiento previo ante San Miguel, donde el equipo volvió a desordenarse en el tramo final y el arquero respondió con una intervención determinante.

Según sus números, Ramírez realizó dos paradas totales, tres despejes por alto y 19 recuperaciones. Más allá de las atajadas, estos registros reflejan una presencia constante en la ordenación defensiva y la seguridad que brindó a un equipo que quedó partido en varios pasajes. Además contribuyó con dos acciones defensivas adicionales y una intervención en el juego aéreo.

En la salida con los pies no tuvo su mejor desempeño, completando 15 pases precisos sobre 39 intentos, una efectividad del 38%. Sin embargo, en partidos de este tipo ese aspecto quedó relegado a un segundo plano. Mientras Godoy Cruz no lograba aprovechar el hombre de más y el equipo no encontraba variantes para romper el partido, Ramírez fue quien impidió un resultado peor. El Tomba estuvo más cerca de perderlo que de ganarlo, y si no perdió fue por su arquero.