Newell's Old Boys completó su participación en el Torneo Apertura con una campaña que dejó más interrogantes que certezas. Si bien el equipo dirigido por Frank Kudelka cerró con tres triunfos y dos empates en los últimos cinco partidos, ese impulso final no fue suficiente para disimular los problemas estructurales que marcaron toda la competencia.

El aspecto más preocupante aparece en el Estadio Marcelo Bielsa. En condición de local, Newell's registró apenas una victoria — el 1-0 ante Gimnasia de Mendoza — mientras cosechó cuatro empates y tres derrotas. Ese balance, que suma ocho partidos sin poder dominar en casa, explica por qué el equipo nunca logró generar una base sólida ni despegar en la tabla anual.

El cierre del torneo reflejó esta realidad de manera elocuente. A pesar de completar cuatro partidos sin perder, Newell's no pudo despedirse de su gente con una victoria. El empate 1-1 frente a Instituto sintetizó la imposibilidad del equipo para convertir su condición de local en ventaja. Hoy, jugar en el Coloso representa más una carga que un beneficio.

Tampoco el rendimiento como visitante fue satisfactorio. Con apenas dos triunfos en todo el campeonato, el equipo mostró inconsistencia en ambas facetas. Sin embargo, la urgencia de mejora debe concentrarse en recuperar el peso de la localía, donde los puntos continúan escapándose sin mayor resistencia. Para dejar de merodear la zona baja de la tabla anual, Newell's deberá reconstruir esa fortaleza en el próximo semestre.